El Amazonas
es el nombre del río más grande en América del sur y que da nombre a toda la
selva que crece a sus alrededores: la selva del Amazonas. Sin embargo, cuando se
habla de la selva del Amazonas, a lo que se está haciendo referencia en
realidad es a una región geográfica inmensa que se extiende por diferentes
países, y que es denominada Amazonia, en referencia tanto al río como a la
selva.
La Amazonia
es una región que se extiende a lo largo de algunas zonas de países como
Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Bolivia, Guyana, Surinam y Guyana
Francesa. Se trata de una región de una riqueza ecológica incalculable, ya que
la selva del Amazonas constituye la selva más grande de todo el mundo, lo que
le ha valido el sobrenombre de “el pulmón del planeta”.
Hablar de
los pueblos indígenas es hablar de los pueblos que habitan un territorio
determinado desde tiempos casi inmemorables. En algunos casos, estos pueblos
además son denominados pueblos aislados, haciendo referencia a que, tanto sus
gentes como sus culturas, han permanecido sin contacto con la civilización
moderna desde sus inicios a la actualidad o que, por lo menos, el contacto ha
sido mínimo.
Esto constituye
un elemento fundamental, ya que permite que la riqueza inmaterial de la
tradición cultural de los pueblos aislados e indígenas de sus tierras
originales se haya podido conservar inalterada hasta nuestros días, lo que,
además de tener un gran valor como riqueza inmaterial, también constituye una
oportunidad de estudio para los antropólogos.
Los pueblos
aislados e indígenas que existen todavía en la actualidad se localizan tanto en
la región de la India, Oceanía y, sobre todo, en la región de la Amazonia. A
esto ha contribuido, como no podía ser de otra manera, la propia selva, que
constituye una barrera natural entre estos pueblos indígenas y la civilización
moderna.
Actualmente,
se desconoce con seguridad cuántos de estos pueblos indígenas viven en el
interior de la selva del Amazonas. A pesar de ello, se estima que la cifra de
pueblos aislados en la Amazonia podría rondar los 145 pueblos, de los cuales al
menos más de 80 sí que han sido estudiados y descritos por los antropólogos. De
todos los países en los que encontramos pueblos indígenas, Brasil es con
diferencia donde mayor cantidad se localizan, llegando a más de 100 pueblos
diferentes, y seguido de Perú con 25 pueblos.
Estos grupos
de humanos que viven en la selva del Amazonas han mantenido sus costumbres y
estilos de vida inalterados durante miles de años. De hecho, constituyen un
referente sin comparación a la hora de comprender cómo pudieron ser los
primeros estilos de vida del hombre durante el paleolítico (antes de la
invención de la agricultura).
De este
modo, nos encontramos ante unos pueblos que son cazadores y recolectores en la
mayoría de los casos, cuyos grupos no suelen superar la veintena de personas, y
que viven en armonía con la naturaleza que los rodea, a la que identifican en
la mayoría de los casos como una especie de “madre naturaleza”, en una forma de
religión propia de cada pueblo y que se acerca, según los antropólogos, a una
creencia que aúna panteísmo y animismo al mismo tiempo.
Muchos de
los pueblos indígenas de la selva del Amazonas difieren muy poco los unos de
los otros. De este modo, los antropólogos los han agrupado en diversos grupos
formados por varias tribus que, aunque tienen diferencias entre sí, las
similitudes son lo suficientemente importantes como para considerarlos en el
mismo grupo (por ejemplo el idioma). Algunos de los pueblos indígenas del
Amazonas que más se han estudiado son los siguientes:
Indígenas aislados en Perú
Nahua
Cashibo-cacataibo
Masco-piros
Nanti
Matsigenkas
Indígenas aislados en Brasil
Piripkura
Kawahiva
Korubos
Kuikuro
Indígenas aislados en Colombia
Yurí
Nukak
Sin embargo,
a pesar de que estos pueblos han sobrevivido en el ecosistema del Amazonas
durante miles de años, la realidad es que la civilización moderna está
suponiendo un verdadero peligro para su supervivencia. Uno de los problemas más
acuciantes a los que se enfrentan es a la supervivencia de la propia selva que,
debido a la deforestación motivada por la industria maderera, la agricultura y
la ganadería, cada año pierde más y más kilómetros cuadrados de extensión. De
hecho, entre los años 70 del siglo XX y el año 2014, se ha talado el 19% de la
superficie del Amazonas, lo que supone un daño medioambiental gravísimo y sin
precedentes a esta escala.
Por otro
lado, más allá de la destrucción del entorno, los pueblos indígenas se tienen
que enfrentar a situaciones de violencia que conllevan otra amenaza a su
supervivencia. En este sentido, la violencia que ejercen agentes como algunos
gobiernos locales, empresas con intereses económicos en la zona, o la lacra del
narcotráfico, constituyen un verdadero lastre a la hora de garantizar su
supervivencia.
No obstante,
acciones provenientes de algunos gobiernos que sí que están concienciados con
el problema que supone la supervivencia de los pueblos indígenas del Amazonas,
así como acciones promovidas por algunas ONG, están ayudando a frenar la
destrucción tanto de la Amazonia como de los pueblos que todavía la habitan. En
este sentido, algunas iniciativas como declarar zonas protegidas, dotar de
derechos a los pueblos indígenas y luchar contra la corrupción y el
narcotráfico, constituyen una ayuda inestimable a la hora de garantizar que
estos pueblos indígenas, y la propia selva del Amazonas, tengan un futuro.

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